STORY ABOUT A KIDNAPPING
CHAPTER # 2 –
Pasado un rato largo llegaron a una casa, muy iluminada de hecho, haciendo notar sus dimensiones reales que te sorprendieron, pues era enorme y eso que solo veías la fachada…
- Vamos entra – te pidió amablemente –
- Claro… claro – dijiste nervioso –
Tú entraste primero seguido por tu nuevo anfitrión, quien hizo un llamado para hacer a los que estuvieran presentes… viste como tres personas salían del interior y a la vez que quedaban asombradas por verles…
- ¿Qué ha pasado? – pregunto una mujer bastante asustada –
- Aún no lo entiendo bien, pero estos chicos necesitan ayuda – dijo el hombre mientras hacia una seña a otro de los presentes para que se acercara –
Se trataba de un muchacho un poco mayor que los recién llegados, a quien le pidió que llevara al chico inconsciente arriba a una habitación para atenderlo lo más pronto posible… el muchacho accedió tomando al chico para disponerse a salir…
Mientras te dejaba a ti con la mujer, quien se veía muy preocupada por la manera como los vio llegar… ella de inmediato te llevó consigo hasta un sillón, te sentaste a petición y luego te reviso de que no tuvieras una herida grave… notaste su alivio y a la vez te sentías extraño, nadie te había tratado así desde ese día, era como si todo empezara a tomar la forma de antes…
- Gracias a Dios, estás bien – te decía amablemente mientras te daba una taza con algo de beber –
- Gracias – dijiste recibiendo la taza cuidando no dejarla caer –
- Debió haberles pasado algo muy grave para estén así – te decía ya un poco calmada –
- Es algo que no me gustaría recordar – comentaste apretando la taza con fuerza – pero… no creo que pueda olvidarlo –
- Entiendo – decía mirándote un poco acongojada –
- Quiero verlo – dijiste –
- Te refieres a tu amigo – te dijo mientras se levantaba de su asiento, solo asentiste y de inmediato ella te guio hasta donde suponía que estaría –
Subieron las escaleras y entraron a una de las habitaciones, allí lograste ver a tu amigo, estaba siendo atendido por el anfitrión que tenía una mirada seria mientras revisaba la herida en su espalda…
- Te animaste a venir – te dijo un poco sonriente –
- Si… quería saber si estará bien – mencionaste sin tapujos –
- Tiene una herida bastante profunda en su espalda – explicaba bastante serio – y al parecer lleva así varias horas –
- Fue ayer, en la tarde… creo – añadiste pensativo – resbalé y él trato de sostenerme y se hirió así –
- ¿En donde se encontraban? – te pregunto el muchacho –
- Solo sé que estábamos en un bosque… - respondiste contrariado – no sé ni siquiera donde estamos ahora –
- Están perdidos – repuso una chica que estaba en la misma sala y que bajo cuando llegaron –
- Así es –
- Bueno… - dijo el hombre mientras se concentraba en la herida del chico – haré todo lo que pueda para curar esa herida –
Sonreíste ligeramente al escucharlo, a la vez que este pedía una serie de productos para encargarse de todo…. Luego te sugirió que descansarás un poco.
Accediste ante la sugerencia, lo siguiente que vino fue toda la atención que te dieron a ti y a él… te buscaron un cambio de ropa para que te bañaras y durmieras mejor, te dejaron en el mismo cuarto que a tú amigo, luego que comiste algo te llevaron de nuevo…
- Luces mejor así – te dijo el hombre cuando te vio entrar ya cambiado y bañado –
Inclinaste la cabeza un poco en ademan de agradecimiento… notaste que también a él lo habían bañado y cambiado, solo que a diferencia tuya, tenia vendas en los antebrazos, y parte del pecho que eran para cubrir su herida más grave…te acercaste un poco a él…
- ¿Estará bien? – indagaste preocupado –
- Dentro de unos días si – te respondió – esa herida se estaba infectando, y viendo como se encontraban no me extraña que esté tan débil, tiene fiebre pero espero pase esta noche sin complicaciones – dijo –
- Espero lo mismo – susurraste –
Se despidieron de ti, para dejarte dormir, pues aún estabas aturdido con lo ocurrido y no sabías como encajarte a los nuevos sucesos.
Pasaste mejor noche que tu amigo, pues dentro de los pocos lapsos que despertabas le escuchabas respirar muy aceleradamente, por ello te levantabas y le colocabas paños de agua en la frente, para tratar de menguar la fiebre…
Al día siguiente despertaste cuando el sol comenzaba a entrar por la ventana de la habitación, pasaste al cuarto de baño y te lavaste la cara para despertarte por completo, antes que salieras ya te habían tocado la puerta para saber si estabas levantado…
- Buenos días chico – te saludo el hombre –
- Buenos días – dijiste de mejor ánimo –
- Parece que estás mejor – te dijo mientras entraba y se dirigía al bicolor – aún tiene fiebre, creo que será mejor llevarlo al hospital enseguida –
En cuestión de minutos el dueño de la casa bajaba las escaleras llevando al chico consigo, aunque de igual forma también ibas ir, tu amigo no era el único que estaba enfermo, tú también lo estabas aunque pudieras caminar.
Tal como te lo había dicho el camino desde su casa hasta el hospital era largo y algo difícil, pues el auto donde iban rebotaba muy seguido con las piedras del camino…
- Disculpe… - dijiste mirando el camino –
- ¿Qué sucede? –
- ¿Cómo se llama este lugar? –
- Pues estamos yendo a Shenyang – te dijo - en el país de China –
- ¡¿Qué?! – exclamaste sorprendido –
- No conocías de esa ciudad – te dijo notando tu expresión –
- Se suponía que estábamos en Japón – dijiste perplejo - ¿Cómo pudimos llegar a China y no darnos cuenta que nos sacaron del país? –
- Ya había notado que no eran de por aquí – dijo – pero no pensé que fueran extranjeros –
- Estamos demasiado perdidos – dijiste – por cierto ¿nos quedaremos en el hospital desde hoy? –
- Es muy posible – te dijo serio – todo depende de cómo sea su cuadro médico –
Asentiste ligeramente y pensabas que sería una buena idea quedarse en un hospital de momento, no querías dar mucha información al respecto de su odisea, pues tenías la idea de que aun eran buscados y entre menos gente supiera quienes eran era mejor esconderse mientras regresaban a su lugar de origen.
Llegaron al hospital, allí fueron revisados por el mismo médico quien decidió que era mejor dejarlos internados a los dos, hasta cuando fuera conveniente darles de alta… dicho esto se quedaron allí, el hombre que los ayudo se despidió diciéndote que estarían bien y que había sido bueno haberlos encontrado para ayudarlos, aunque ahora tuviera que dejarlos… solo agradeciste de corazón todo la ayuda que les dieron…
- Algún día le agradeceremos como debe ser – dijiste inclinándote un poco –
- Descuida – te dijo con una sonrisa – ha sido un placer ayudarlos, solo cuídense y regresen cuanto antes a su casa – te dijo mientras de daba una maleta –
- ¿Qué es esto? – preguntaste confundido mientras la mirabas –
- Bueno, imagine que no tendrían ropa para estar aquí – se explico sonriente – así que les traje, y les mandaré un poco más en cuanto pueda –
- No tiene porqué molestarse tanto – dijiste apenado –
- No es molestia, aquí tenemos por prioridad ayudar a quienes lo necesitan – te dijo – por cierto ¿ustedes son hermanos? –
Quedaste de una sola pieza con la pregunta, pero también se te ocurría una idea… podían dar esa excusa y así poder pasar inadvertidos antes sus perseguidores. Fue solo pensarlo un momento:
- Así es – dijiste con seguridad – él es el mayor –
Luego de eso de marcho, dejándoles allí.
Ya dentro los atendieron inmediatamente, teniendo diagnósticos no muy favorables:
- Vaya, no pensé que estuvieran tan mal – te decía el doctor – un poco más y no contarían la historia –
Solo guardaste silencio, te estremecía saber que estuvieron cerca de desaparecer, pero a la vez, debías seguir hilando la historia que habías armado sobre su parentesco a las personas del lugar, aún te preguntabas por qué habías decidido mentir a la primera oportunidad, ¿sería acaso por miedo? ¿Aún no te veías a salvo después de todo lo que habías pasado para irte? Era lógico que tomaras esa decisión tan poco coherente, pero quizás tuvieras la razón algún día…
A partir de ese día y mientras las cosas siguieran así ustedes dos serían hermanos, y ya…
CONTINUARA…
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